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La Capital de las Esculturas

Hacia una justicia social sustentable.- Por Walter Espinoza

Editorial | 27 de Septiembre de 2011

  Venezuela suma, y mucho. La incorporación de Venezuela como quinto miembro pleno del Mercosur constituye un patrimonio político y material clave para pensar nuestro futuro estratégico como región, con los ojos puestos en las próximas generaciones.

 

Venezuela suma, y mucho. La incorporación de Venezuela como quinto miembro pleno del Mercosur constituye un patrimonio político y material clave para pensar nuestro futuro estratégico como región, con los ojos puestos en las próximas generaciones.

La coyuntura global nos impulsa y el ambiente generado por los procesos políticos de la región auspicia el marco de garantías políticas necesarias para iniciar este camino juntos. Pero la meta está lejos, porque el desarrollo es un viaje largo. De eso se trata, de desarrollo y prosperidad para todos.
Venezuela (no sólo como proceso político situado e histórico, sino fundamentalmente como realidad estratégica) deviene en un aliado crítico para pensar el mayor desafío que tenemos por delante: la construcción de una "justicia social sustentable", es decir, una justicia social posible para nuestras próximas generaciones.

Juntos, planificando, trabajando y sorteando coyunturas críticas (arancel externo común, barreras paraarancelarias, ciclos productivos) pero al mismo tiempo poniendo pilares sólidos de un proyecto regional colectivo con vocación de poder y transformación transgeneracional.
Venezuela suma a nuestra independencia económica, puesto que amplia nuestro patrimonio colectivo de economía real. El Mercosur deviene indiscutiblemente en un potencia energética global petrolera, gasífera e hidroeléctrica; y en un potencia alimentaria con capacidad de proveer alimentos a gran parte del mundo emergente.

Suma al crecimiento del consumo mercosureño de los bienes del Mercosur, porque la clave del crecimiento está también en el endocosumo en el nuevo mercado regional ampliado de 270 millones de personas. Integrarse es difícil, sobre todo cuando las asimetrías entre los Estados y al interior de estos es el punto de partida, pero los beneficios prometen réditos muy superiores a los esfuerzos compartidos que tengamos por delante.
Venezuela suma a nuestra soberanía política, por Chávez, y más allá de Chávez. Con Venezuela, el Mercosur conforma un sistema geopolítico con formidables potencialidades.

El nuevo Mercosur cierra el frente Atlántico de América del Sur, consolidando un único universo de oportunidades estratégicas. El Atlántico Sur para los suramericanos y para los africanos. Así de mucho han cambiado los tiempos.
Venezuela suma, porque el nuevo Mercosur integra en un único proyecto tres de los sistemas de cuencas hidrográficas más importantes del mundo: el Orinoco, el Amazonas y el Río de la Plata dentro de un mismo bloque estratégico. Una oportunidad histórica para la conformación de un proyecto colectivo con peso global.
Venezuela suma porque aporta un nuevo eje vertebrador al continente, Maracaibo - Tierra del Fuego, que fortalece la identidad estratégica de nuestro país, un jugador Austral, Sudamericano y Emergente, en un espacio colectivo de poder ampliado. Pensemos un segundo, el auspicioso futuro que constituye este nuevo Mercosur y su aporte para pensar, planificar y hacer la prosperidad colectiva necesaria para una justicia social sustentable, es decir, para los que vienen después.


 

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